
17 Abr Alcohol: un enemigo directo del sueño por el Dr. Albares
El consumo de alcohol es una práctica ampliamente extendida en la población general y con frecuencia se utiliza de forma errónea como estrategia para facilitar el inicio del sueño. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que el alcohol altera de manera significativa la arquitectura del descanso y deteriora su calidad. El alcohol es una sustancia con efectos depresores sobre el sistema nervioso central y con un elevado potencial de abuso. Su relación con el sueño está rodeada de mitos; por ejemplo, se ignora que la relación entre alcohol y sueño profundo es contraproducente, ya que la sustancia actúa como un factor disruptivo que impide alcanzar las fases reparadoras. Lejos de ser un inductor eficaz para pacientes con insomnio, su consumo termina fragmentando el descanso y empeorando la salud general.
Si buscas la cantidad de alcohol que se considera excesivo y prejudicial para la salud, seguramente te sorprendas al descubrir que es mucho más baja de lo que creías. Muchas personas empiezan por una copa de vino en momentos difíciles y progresivamente van aumentando su consumo cada noche para poder dormir.
Mecanismos fisiopatológicos relacionados al alcohol y el sueño profundo
Desde el punto de vista neurobiológico, el alcohol potencia inicialmente la neurotransmisión gabaérgica, lo que explica su efecto sedante inicial. Sin embargo, esta sedación es engañosa, ya que la incompatibilidad entre alcohol y sueño profundo se manifiesta rápidamente. Posteriormente, al disminuir su concentración plasmática, se produce un rebote glutamatérgico, responsable de la fragmentación del sueño y los despertares nocturnos
Alcohol y sedación
El alcohol no es un hipnótico, sino un sedante. Aunque puede reducir la latencia de inicio del sueño, no produce un sueño fisiológico ni reparador. La asociación repetida entre alcohol y sueño favorece la tolerancia y el desarrollo de dependencia, pudiendo evolucionar hacia un consumo nocturno crónico con fines sedantes.
Efectos sobre la arquitectura del sueño
Los efectos mas frecuentes del alcohol sobre el sueño y el descanso reparador son los siguientes:
- El consumo de alcohol se asocia a un aumento del sueño superficial y a una fragmentación progresiva del descanso.
- Es característico el despertar precoz, especialmente en la segunda mitad de la noche, con dificultad para la conciliación posterior, fenómeno más acusado en pacientes con patología del sueño previa.
- Uno de los efectos más relevantes del alcohol es la supresión del sueño REM, fase esencial para la regulación emocional, la consolidación de la memoria y el equilibrio psicológico.
- La disminución repetida de esta fase contribuye a la labilidad emocional, el aumento de la ansiedad y la percepción de sueño no reparador
Alcohol y sueño profundo: insomnio crónico
El alcohol actúa como factor perpetuador del insomnio. Se establece una asociación conductual errónea entre consumo y capacidad de dormir, lo que conduce a un empeoramiento progresivo del insomnio de mantenimiento y a un mayor riesgo de dependencia.
El consumo de alcohol empeora el insomnio, agrava la apnea obstructiva del sueño por relajación muscular, incrementa la fragmentación del sueño y favorece la somnolencia diurna no reparadora, con impacto negativo en la calidad de vida y el rendimiento diurno.
Aunque el alcohol puede inducir somnolencia, deteriora de forma significativa la calidad del sueño. No debe considerarse una estrategia terapéutica para el insomnio. La reducción o eliminación del consumo, especialmente en horario nocturno, constituye una medida fundamental en la higiene del sueño.
Fundador y director de Medicina del Sueño Doctor Albares, Centro Médico Teknon.
Especialista europeo en Medicina del Sueño (titulado por European Sleep Reseach Society en el año 2014) y miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES) y de la Sociedad Europea del Sueño.
Colegiado por el colegio de Médicos de Barcelona y especialista en Neurofisiología Clínica.


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