
06 Feb ¿Por qué te cuesta levantarte sin energía? Posibles causas ocultas y soluciones reales
Apagas el despertador y te preparas para salir de la cama. Sin embargo, tras ocho horas de sueño, sientes cansancio y pocas fuerzas para iniciar el día. Si esta situación te resulta familiar, no te preocupes: levantarse sin energía es más común de lo que parece y afecta a más personas de las que imaginamos. Y no, no siempre está relacionado con haber dormido poco. En muchos casos las causas suelen ser diversas y responden a una combinación de factores ambientales, mentales e incluso físicos que influyen en la calidad del descanso. La buena noticia es que, una vez identificadas, suelen ser fáciles de corregir. Por eso, a continuación, vamos a desglosar por qué tu batería interna puede estar fallando y qué cambios puedes poner en marcha para transformar la forma en la que afrontas tus mañanas.
La inercia del sueño y la interrupción de sus ciclos
La inercia del sueño es una de las causas más habituales de levantarse sin energía. Se trata de un estado temporal por el que se pasa del sueño a la vigilia y en el que es habitual sentirse desorientado o incluso torpe, algo que empeora si se han dormido pocas horas.
Esta sensación se agrava si el despertador suena en el momento equivocado, como en las fases más profundas del sueño. Ahí el cerebro tiene que hacer un gran esfuerzo en terminar de “reiniciar” sus funciones, ya que no ha pasado del todo del modo descanso al de alerta, de ahí que notemos cierta lentitud.
¿Cómo solucionarlo?
Para tratar de suavizar los estragos de la inercia del sueño:
- Intenta mantener horarios de descanso regulares
- Procura despertarte al final de un ciclo de sueño
- Evita posponer la alarma repetidamente
En la actualidad existen aplicaciones móviles y despertadores inteligentes que pueden ayudarte a identificar el mejor momento para despertar y empezar el día con mayor energía.
Un mobiliario de descanso inadecuado
Dormir en un entorno que no se adapta a tu cuerpo impide una correcta recuperación física y favorece el cansancio cuando despertamos. El mobiliario de descanso influye directamente en la postura, la relajación muscular y en la continuidad del sueño.
Por eso, puedes cuidar tu alimentación y tu físico, pero si no cuidas dónde duermes, la capacidad del cuerpo para regenerarse durante la noche se verá comprometida, hasta el punto de que tengas algunos síntomas de bruxismo. Y es que es imposible amanecer con vitalidad si nuestro cuerpo ha estado toda la noche luchando por encontrar una postura cómoda. Por eso, es vital revisar el mobiliario de descanso, analizar si cumple nuestras necesidades o si sigue conservando todas sus propiedades. Para ello, considera las siguientes claves.
Un colchón inadecuado
Debemos tener en cuenta que los colchones pueden dejar de ser inadecuados o bien puede que hayan superado su vida útil (de 8 a 10 años), tiempo tras el cual los materiales pierden sus propiedades de soporte y capacidad de adaptabilidad y puede generar más mal que bien.
Las señales más comunes que indican que ha llegado la hora de comprar un colchón son:
- Aparición de puntos de presión
- Falta de alineación correcta de la columna
- Microdespertares constantes al cambiar de postura
Una almohada incorrecta
La almohada es una de las protagonistas de la calidad del sueño, ya que condiciona la posición de todo el cuerpo: desde el cuello a los hombros y afectando a la columna. Una que provoca dolores o tensiones en la zona cervical no es la adecuada para la postura en la que duermes. Para evitarlo:
- Elige una altura acorde a la posición en la que duermes
- Ajusta la firmeza a tus hábitos de descanso
- Sustitúyela si ha perdido su forma o soporte
Ausencia de rutinas de descanso e higiene del sueño
La falta de rutinas a la hora de dormir y una incorrecta higiene del sueño pueden alterar los ritmos biológicos y provocar que te levantes sin energía. Son hábitos que actúan mientras duermes o justo antes de hacerlo y que interfieren en la calidad real del descanso.
La ausencia de horarios regulares, el uso excesivo de pantallas o las cenas copiosas son algunos de los factores más comunes que “roban” la energía al organismo durante la noche y dificultan que el descanso sea reparador.
Los factores ambientales afectan a levantarse sin energía
El entorno en el que dormimos juega un papel crucial en la producción de melatonina y en la capacidad del cuerpo de relajarse. Un dormitorio poco optimizado para el descanso puede ser la causa de que te despiertes cansado incluso después de haber dormido suficientes horas.
Algunas pautas que puedes seguir para mejorar el ambiente de descanso son:
- Utiliza la cama solo para dormir, no para trabajar o ver la televisión
- Recurre a luces cálidas en el dormitorio para propiciar la relajación antes de dormir
- Busca la oscuridad total mediante el uso de persianas
- Mantén el silencio o recurre a sonidos neutros si hay ruidos que interfieren
Las pantallas afectan al sueño
La exposición a pantallas antes de dormir dificulta la producción de melatonina y, en consecuencia, el inicio del sueño se retrasa. Esto ocurre porque el cerebro es engañado por la luz azul ,emitida por móviles o televisores, haciéndole creer que aún es de día. Para reducir su impacto:
- No te vayas con el móvil a la cama
- Apaga las pantallas al menos 60 minutos antes de dormir
- Realiza actividades relajantes, como leer o meditar
Cenas copiosas y consumo de estimulantes
Las cenas abundantes o con alimentos pesados y el consumo de estimulantes como la cafeína dificultan la digestión durante la noche. Esto genera microdespertares que impiden un descanso profundo. Si quieres evitarlo:
- Opta por cenas ligeras
- No tomes alimentos muy grasos o pesados para cenar
- Limita el consumo de cafeína a por la mañana
- Cena al menos 2 horas antes de acostarte
Preguntas frecuentes
¿Es normal levantarse sin energía?
Sí, es normal si ocurre de manera ocasional. Cuando se trata de algo frecuente indica que el descanso no es reparador o que existen hábitos que lo están afectando.
¿El colchón influye en levantarse sin energía?
Sí. Un colchón que no se adapta a tus necesidades o que está vencido puede provocar malas posturas, tensiones y microdespertares que afectan de manera directa a la calidad del sueño.

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